sábado, 24 de marzo de 2012

Amanecer, nacer.

 El amanecer se torna frío amor, quisiera tenerte cerca ahora. Quisiera estar entre tus brazos, respirar tu aire una vez más.
 La lluvia y su peculiar sonido, su olor. Me traen esa nostalgia que alguna vez me trajiste. Esa nostalgia que me viene al reflejarme en tus ojos de espejo, y tus ojos. Tus ojos me provocan tantas emociones juntas, tantas cual ojos de preescolar ilusionado, llenos de vida. Despreocupados y libres.
 LIBRE, esa es la palabra. Al ver tus ojos no me importa nada más. Nada ni nadie puede lograr que sienta eso. Nadie más capaz de remontarme a mis tiempos de despreocupación y momentos de ocio, que preescolares ilusionados y vos.
 El sol renaciendo, me recuerda a mis momentos de soledad en los que siempre veía el sol salir... Tal y como hace un par de meses antes de esto, me sentía (y estaba) en soledad. Pero el color gris ya no existe y te tengo conmigo. No, no en este momento, pero sé que estás. Y los tonos rojos vuelven a estar presentes, como aquel atardecer, cuando te conocí. El amanecer de mi vida.

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